Un solo archivo en lugar de una carpeta con imágenes
Mandar una docena de PNG sueltos es incómodo. Llegan en el orden que se le antoje al cliente de correo, no se pueden paginar y nadie los puede firmar. Un PDF fija el orden, se imprime de forma predecible y es el formato que cualquier proceso de oficina ya espera.
Cada imagen conserva su proporción y se coloca en una página del tamaño justo para ella, así que nada se recorta ni se estira. La resolución se mantiene en vez de remuestrearse, y eso es lo que deja legibles las capturas de texto en lugar de dejarlas borrosas.
Usos comunes
- Guías con capturas de pantalla reunidas en un solo documento.
- Páginas escaneadas guardadas como PNG y rearmadas en orden.
- Mockups de diseño enviados al cliente como un único archivo para revisar.
- Recibos y comprobantes adjuntos a un reembolso de gastos.
Una vez que es un PDF puedes firmarlo, unirlo con otros documentos o comprimirlo si las imágenes lo pasan del límite de un archivo adjunto. En el sentido contrario, PDF a PNG vuelve a exportar las páginas como imágenes.