Para archivos que son tuyos y contraseñas que conoces
A los bancos, a los sistemas de nómina y a los portales de gobierno les encanta mandar PDF cifrados. Es sensato para el envío y molesto para siempre después: cada apertura significa otra contraseña, y casi ninguna otra herramienta quiere tocar un archivo bloqueado. Los convertidores no lo convierten, los unificadores no lo unen y las impresoras conectadas a sistemas documentales lo rechazan.
Desbloquear produce una copia limpia del mismo documento, sin la capa de cifrado. Para que quede claro lo que esta herramienta no es: no rompe, no adivina ni evade contraseñas. Tienes que saber la contraseña actual, igual que si fueras a abrir el archivo. Además, quitarle la protección a documentos que no tienes derecho a abrir puede ser ilegal donde vives; nuestros términos lo reflejan.
Después de desbloquear
Un flujo típico se ve así: desbloqueas el estado de cuenta y luego lo conviertes a Excel o le sacas los movimientos con Estado de cuenta a CSV. Desbloqueas el archivo de recibos de nómina y luego unes un año de archivos en un solo documento. Y si el archivo debe seguir siendo confidencial pero vivir en un lugar más seguro que la carpeta de descargas, guárdalo en la bóveda, donde el almacenamiento se cifra con tu cuenta como llave y no con una contraseña que tengas que recordar.