Por qué pesan tanto las capturas en PNG
El PNG guarda cada pixel tal cual es. Para un logotipo o un diagrama con doce colores planos eso es brillantemente eficiente. Para la captura de un panel lleno de datos, o para una foto que alguien guardó como PNG sin querer, es la peor decisión posible: no hay repeticiones que exprimir, así que el archivo se infla a varios megabytes de una imagen que nadie va a revisar pixel por pixel.
El JPG hace el trato contrario. Tira el detalle que el ojo no registra y guarda el resto de forma compacta. Por eso la misma captura queda mucho más ligera, y por eso al fin cabe en el límite de un correo, en la carga de una solicitud de empleo o en ese formulario que en silencio rechaza todo lo que pase de dos megabytes.
Cómo elegir el nivel de calidad
- 85 por ciento, el valor por defecto. Casi siempre es la respuesta correcta. Gran ahorro y ninguna diferencia visible.
- De 95 a 100 por ciento. Para imágenes que vas a recortar o editar otra vez, donde quieres que la compresión no estorbe.
- De 60 a 70 por ciento. Cuando lo único que importa es un límite de subida estricto. Aquí los detalles finos empiezan a suavizarse.
- Menos de 60 por ciento. Se ven bloques alrededor del texto y de los bordes definidos. Vale la pena solo cuando de verdad estás contra la pared.
Un detalle que conviene saber: el texto y las líneas delgadas son justo lo que peor maneja el JPG. Si tu PNG es la captura de un documento, pasar las páginas a un PDF las mantiene nítidas y casi siempre es lo que la otra persona quería desde el principio.